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17 de marzo de 2011

comando nocturno: las obras, los poemas

De buena mañana he ido a ver las obras puestas en los lugares legales por el comando nocturno:


Ginés declinando versos de Abraham Gragera

En la foto se aprecia cómo los de la obra social y culturás de una entidad financiera de esas que no dan créditos a nadie, empapelaron posteriormente y encima de las obras allí puestas, con el mismo cartelito repetido hasta sa - ci - ar.    

(Si es que no respetan ni el arte ni la poesía estas obras sociales y culturales... O quizá no sea que no lo respeten, sino que no lo distinguen)


 "Cielo raso", de Cristina Abril, en versión de David Garnacho




Poema inédito de Vanesa Pérez-Sauquillo, a cura de Talía Rangil
(hoy tapado por los de la obra)

Nunca le tomes
la palabra 
a la noche.
Es palabra de agua
y tú conoces las mareas



 Poema de Luna Miguel rastorizado (= grandote)





Poema de Sergio C. Fanjul inmerso en la lucha de clases




 "Jamás bailar", de Almudena Vidorreta en versión de Talía Rangil







"Silence", de Luna Miguel, en dibujo restorizado de David Garnacho




"Ah el paisaje / que desperdicio de significados..."
de Abraham Gragera en versión de Ginés



"Sueño", de Almudena Vidorreta por Talía Rangil
(también tapado por los carteles de la obra)








Obra de Pepe Pin rasterizada y sin más referencias



y este cartel, anónimo y espontáneo y no sé de quién es el poema


Todo esto se puede ver  en la plaza de los Vadillos, la Calle Noche Vieja (junto a la Facultad de Filosofía y Letras) y en un portacarteles delante de la misma Facultad, junto al semáforo.


14 de marzo de 2011

David Garnacho - Almudena Vidorreta




"Rito de caza" de David Garnacho - Objetos + acrílico. 50 x 18 x 14 cm.
realizada en torno a este poema de Almudena Vidorreta



Me arrancaría el vello de los brazos,
uno a uno todos los pelos igual que arrancaría,
los días que pasamos juntos,
con el mismo dolor,
todo el tiempo que querías que siguiera contando
mirando en tu reloj de blanco y plata
las horas indescifrables
y minutos más indescifrables todavía.
Gemido a gemido acumulados
como una larga cabellera,
y regresar con ella como muestra para mi gente
de que gané al animal.
Gemido a gemido acumulados
como una cabeza poblada
depilando los pocos recuerdos
de vez definitiva
con la misma decisión con que hoy afirmo
que ya me quedé casi calva por aquel entonces.
Vuelve, si tienes valor,
vuelve ahora que estás muerto porque acabé contigo
y mira cuánto me ha crecido el pelo,
mesa mi larga melena
y verás cuánta felicidad recojo
en concepto de las fieras salvajes
con las que fui acabando por el camino.

ALMUDENA VIDORRETA
Lengua de Mapa
Prensas Universitarias de Zaragoza, 2010



21 de febrero de 2011

Unos poemas de Almudena Vidorreta

Me ponías demasiado nerviosa
cuando te daba por gritar sin tregua
pero también cuando te empecinabas
con ideas de niño marisabio.
Al principio callaba y asumía
mi papel de mujer conformada
porque luchar con tu forma de ser
no nos llevaría a ninguna parte.
Yo te contaba mis felicidades
confiando en tu juicio sabelotodo,
pero pronto tu fracaso eclipsaba
cada uno de mis pequeños triunfos.
Pasé a velocidad adolescente
a no escuchar tus juicios matemáticos...
si sólo tus problemas importaban
iba camino de convertirme en nadie.
Ahora, cuando pienso en todo esto,
una primavera de mimos después
teniéndote bien lejos de mi vida,
viviendo mi tiempo a su ritmo justo,
ahora comprendo y defenderé
que tienes poco que ver con la velocidad
(y tómate tu tiempo en comprenderlo).












A veces, cuando estoy sola y bostezo,
no me tapo la boca con la mano
en señal de valiente atrevimiento
para que todo el mundo se dé cuenta
de que soy una mujer muy rebelde.
A veces, cuando nadie puede verme,
soy una sinvergüenza sin límites.





(Tintación, Editorial Eclipsados, 2006)






Soy una mujer polivalente y puedes medirme en letras.
De cien a doscientos versos de mi carne
esparcidos en papel cuadriculado a tinta verde.
Puedes medirme en letras como briznas de hierba
sutilmente pisadas como mi nombre a lápiz
y así, después, puedes quemarme o borrarme,
puedes fumarte mi importancia y olvidarme…
Ya lo has hecho, y hoy me das un verso a cambio
y yo me convierto en aire que no respiras por estar condensado,
soy aire al que renuncias para que pueda escribirte.
De manera que puedes, puedes medirme en letras.
Permití que me escribieras para después borrarme.
Si soy una mujer polivalente, ¿por qué no puedes usarme ahora?
De cien a doscientos litros de tinta verde, condensada,
exprimiéndome la carne para que salgas, expulsarte
y ganar así unos versos con los que midas
la hierba que pisaste, las letras de mi nombre borrado por ti.

(Tintación, Editorial Eclipsados, 2006)